jueves, 22 de enero de 2009

La espera,
ese era su problema
esa era su costumbre.
Su día
Su noche.
Una forma de vida
ya.
Esperar.
Una palabra tan simple
que tanto encierra.

Esperar...

espera.

Ese estado exasperante que se mimetiza con el cuerpo
lo captura,
lo enjaula
lo encapsula.
La espera es un ser que se instala,
un parásito que ataca a débiles
y fuertes.
Es dejarse y abandonar el estado original.

Es un momento de pensamiento
infinito
corto
indefinido

Dura lo que dura.
Se va expandiendo hasta tomar todo
de uno.

La cura es una
y está en un uno.
Si no se agarra a tiempo
podría causar daños irreparables.

Irrita
y también puede ser la más dulce espera.

La espera por momentos engaña,
y puede que sea linda hasta cierto punto,
si dejamos que parta,
si le damos el lugar que merece.
Al dejarla, darle más de lo que no hay que darle
se transforma en ese animal feroz
que puede devorarnos.

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*
*

Elefantes*

Si,
sabes ahora,
lo especial
que son para mi*

Flotando en el aire
por la calle
en los sueños
en la heladera
o en el baño
en la imaginación
en el más allá
en otro mundo
los puedo contemplar

en una canción
un texto
y en mi mano
en un mueble
en mi ropa
en mi corazón

en mi Alma

un elefante
en mi cabeza

Mi elefante se llama Mercurio.
*



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