lunes, 23 de abril de 2007

Zapatos Rojos

No dormí bien, ayer, antes de ayer, ni hoy.
Mi corazón dejó de latir por un instante.
Cerraba mis ojitos casi de a-poco, al ritmo de una melodía dulce,
sonaba como si fuera un lugar vacío, una cantina....un lugar lejano,
paralelo al nuestro. La música me fué sacando de la realidad,
como si
me encantara mágicamente
, como en los cuentos de hadas.
Dulce música
que sonaba sólo en mi oído
derecho.
Cuando mis ojos estaban cerrados por

completos, casi a la fuerza, sentí que no podía mover el cuerpo,
el colchón
me chupaba hacia dentro como una aspiradora,
me
absorbía por la espalda,
formando un agujero por donde
mi cuerpo se iba, como si alguien me arrancara

por debajo del colchón. Mi cuerpo ya no respondía, y mi corazón era un hielo,
no latía, Abro los ojos y mi cuerpo estaba duro, puede ver la habitación,
mi corazón seguía sin latir, hice una fuerza sobrehumana usando
todas mis
energías
para poder salir del encanto,
pero al querer gritar para que alguien me ayude mis palabras
estaban mudas, mi boca cocida, logré hablar torpemente
después de un instante, sólo para pedir ayuda,
el alma volvió al cuerpo, rompo en llanto. Me sentí muerta,
me vi muerta, sin poder hacer nada. Se que si no hacia fuerza ahora
no
estaría sentada acá. Me querían llevar, no es la primera vez que sucede.

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Hay cosas que no sentimos pero están latentes.
Hay cosas que no oímos ni escuchamos, están ahí.
Es la conexión exacta que nos lleva a situaciones extremas por así decirlo.

No quiero que vuelva a pasar.
En algún momento volverá a suceder,
en el momento menos esperado,
pasan cosas
cosas que no son casualidad.
Cosas que si son causalidad.

Lo que recuerdo es que nunca me dormí,
mientras todo pasaba sentía la tele prendida.
Porque los ojos estaban cerrados a la fuerza.