Sentada en una silla negra, se encuentra su figura.
No hay luz que tenga fuerza para alumbrar,
su figura pálida se manifiesta en forma de silueta.
Sus ojos cansados pueden sentir el agotamiento
de haber llorado por múltiples razones
sin fin.
Del otro lado está el país del último perdón.
Del otro lado están sus ojos lastimados por el tiempo
que nunca pasó,
por el tiempo que no vió pasar.
Por el tiempo que mágicamente pasa.
y ella no logra ver
que hizo con tantos años.
Parece que lo importante es lo que se siente.
Parece que lo que se siente muchas veces
duele en lo más profundo de nuestro ser,
abriendo heridas,
que sangran
hasta dejarnos vacíos.
Hay Ángeles en el camino,
sólo debemos permitirnos
verlos.
Cuando entran a nuestra vida ya no podemos vivir sin Ellos.
domingo, 25 de noviembre de 2007
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