Desde mi balcón puedo contemplar
el pie de la montaña de plata que me llama,
muy a lo lejos brilla la montaña,
en la luz veo más luz,
estás plantada allí con un manto negro
que cubre tu cabeza
todo tu cuerpo
y a lo lejos muy a lo lejos se manifiesta
tu cuerpo como la luz que ven mis
ojos,
esperándome allí,
para subir.
fijando la vista en mi objetivo
lejano siempre lejano,
no te mueves,
sólo siento tu respirar,
y la música es el silencio
ensordecedor
que me asesina,
sigo adelante, me despojo
en mi caminar hasta dejar
mi Alma desnuda, blanca,
eh quedado ciega, la luz
ya no me deja ver,
eh quedado sorda,
mis palabras no existen en ese tiempo
en ese camino.
El sol es fuerte, lo siento,
mi piel se curte, siento el acariciar
del sol,
yo no sé del sol, no de su camino.
Nada me impide seguir adelante,
porque escucho el latir del alma
que me empuja a continuar, sin poder
escuchar,
veo sin ver que no te has movido ni un centímetro,
que sabes que llegaré desnuda con mis pies descalzos
y desgastados,
No puedo gritar, pero no lo necesito,
La energía es tan fuerte que tu me esperas sin que te lo diga.
Estás lejos,
Siento tus pasos a mi lado,
Pero sé que me estás esperando allí.
Siento volar
Siento tener alas.
Siento tus manos rozando mi rostro.
No estoy sola
No estas sola
Caliente
corroído por el sol,
con tu manto negro
y ya no estamos lejos
Las distancias se acortaron,
ahora siento que estamos
allí,
en lo alto
en la sima.
Dónde hace frío
y hay paz de cristal,
Donde no necesitamos nada más
Donde el viento nos mira a los ojos,
el mar es un punto,
Y todo es una inmensidad.
Nuestras Almas
Desnudas
Ya nada necesitamos.
