La espera,
ese era su problema
esa era su costumbre.
Su día
Su noche.
Una forma de vida
ya.
Esperar.
Una palabra tan simple
que tanto encierra.
Esperar...
espera.
Ese estado exasperante que se mimetiza con el cuerpo
lo captura,
lo enjaula
lo encapsula.
La espera es un ser que se instala,
un parásito que ataca a débiles
y fuertes.
Es dejarse y abandonar el estado original.
Es un momento de pensamiento
infinito
corto
indefinido
Dura lo que dura.
Se va expandiendo hasta tomar todo
de uno.
La cura es una
y está en un uno.
Si no se agarra a tiempo
podría causar daños irreparables.
Irrita
y también puede ser la más dulce espera.
La espera por momentos engaña,
y puede que sea linda hasta cierto punto,
si dejamos que parta,
si le damos el lugar que merece.
Al dejarla, darle más de lo que no hay que darle
se transforma en ese animal feroz
que puede devorarnos.
*
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jueves, 22 de enero de 2009
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