jueves, 7 de febrero de 2008

Estoy odiando el calor.
Pero más odio es estar sóla en éste momento.

Encerrada entre paredes,
nadie a mis espaldas,
lo que parece dulce pica.
Y el calor es agua caliente.

Sólo me voy.

Este no es el libro de mi vida,
es hablar al vacío
para recordad lo que soy.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El bosque, y una sombra que lo atraviesa de lado a lado escapándole a la oscuridad que extinguiría su existir.
La brisa suave de verano que acaricia las ojas de los arboles, y éstas, extasiadas de placer se retuercen en el aire hasta dejarse morir cayendo al vacío.
La palabra equivocada en el momento crítico, esa palabra que se hace sonido y penetra el oído invadiendo su integridad y destruyendo todo lo que encuentra a su paso.
Y el olvido, que con su indiferencia logró que por un tiempo me olvidase de la mujer que más amé en toda mi vida. La única que amé.
Y el fin.